El vuelo y su cargamento
En la madrugada del 27 de febrero de 2026, un avión militar Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB) emprendió el vuelo de regreso desde Argentina hacia Bolivia. A bordo no viajaban tropas ni equipamiento militar convencional: la aeronave transportaba aproximadamente 18 toneladas de billetes nuevos de la denominada "Serie B", correspondientes a la Nueva Familia de billetes bolivianos impulsada por el Banco Central de Bolivia (BCB).
El cargamento incluía billetes de Bs 10, Bs 20 y Bs 50, todos sin circular, recién impresos en casa de moneda argentina bajo contrato con el BCB. El transporte de papel moneda mediante aeronaves militares es una práctica habitual en Bolivia, dado que ofrece mayor control de seguridad que el transporte civil para cargas de este tipo.
El accidente en el aeropuerto de El Alto
Al momento de aproximarse a la pista del Aeropuerto Internacional de El Alto — ubicado a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar — la aeronave sufrió un incidente durante el aterrizaje. Las primeras versiones oficiales indicaron una falla en el tren de aterrizaje, aunque la investigación formal de la FAB continuaba abierta al cierre de esta edición.
La aeronave salió de la pista y quedó inmovilizada en las inmediaciones del aeropuerto. Afortunadamente, la tripulación no sufrió heridas de gravedad. Sin embargo, el impacto abrió parte de la bodega de carga, dejando expuesto el contenido: miles de fajos de billetes nuevos dispersos en el área del siniestro.
El saqueo
En cuestión de minutos, y antes de que las fuerzas de seguridad pudieran asegurar completamente el perímetro, personas del área circundante accedieron al lugar del accidente y comenzaron a sustraer los billetes. Las imágenes y videos que circularon en redes sociales mostraron a decenas de personas cargando fajos de dinero.
El Banco Central de Bolivia estimó que aproximadamente el 30% del cargamento total fue saqueado, lo que representaría alrededor de 5,4 millones de billetes sustraídos entre las tres denominaciones. El monto exacto en valor monetario no fue revelado oficialmente de forma inmediata, pero fuentes del BCB indicaron que se trataba de una suma considerable en términos de volumen circulante.
La respuesta inmediata del BCB
Ante la situación, el Banco Central de Bolivia activó un protocolo de emergencia monetaria. La medida más importante y de mayor impacto para la ciudadanía fue la inhabilitación inmediata de todos los billetes de la Serie B de Bs 10, Bs 20 y Bs 50, con efecto desde las primeras horas del 28 de febrero de 2026.
La decisión, aunque drástica, respondía a una lógica clara: al inhabilitar toda la Serie B de esas denominaciones, el BCB imposibilitaba que los billetes sustraídos pudieran usarse en transacciones comerciales normales. Cualquier billete de esas características quedaría rechazado en bancos, comercios y cajeros automáticos.
El BCB comunicó que identificaría los rangos de numeración exactos del lote siniestrado para poder rehabilitar los billetes Serie B que no formaron parte del cargamento accidentado, minimizando el impacto sobre los ciudadanos que tenían billetes Serie B obtenidos de forma legítima antes del accidente.
El lunes 2 de marzo: la rehabilitación parcial
Tras trabajar durante el fin de semana para identificar los rangos de numeración del lote transportado, el BCB anunció el lunes 2 de marzo de 2026 la rehabilitación parcial de la Serie B. A partir de ese momento, únicamente los billetes cuyo número de serie correspondía al lote del avión siniestrado continuaban inhabilitados, mientras que el resto de billetes Serie B volvía a tener plena validez legal.
Esta distinción es precisamente la que permite el funcionamiento de verificadores como Serie Legal Bolivia: al contar con los rangos de numeración oficiales del BCB, es posible determinar si un billete específico estuvo o no en ese cargamento.
Investigación y consecuencias legales
Las autoridades bolivianas iniciaron investigaciones tanto sobre las causas técnicas del accidente como sobre las personas involucradas en el saqueo. El uso o intento de circulación de billetes inhabilitados constituye un delito tipificado en la legislación boliviana, con penas que incluyen cárcel y multas. Las entidades financieras reportan automáticamente al BCB cualquier intento de depósito o uso de billetes de las series inhabilitadas.
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